Resumen

La economía digital está compuesta por mercados basados en tecnologías digitales que facilitan el comercio de bienes y servicios a través del comercio electrónico. Este tipo de economía es propia de las sociedades del conocimiento, es decir, de aquellas que han sustituido la generación de riqueza basada en la extracción de recursos naturales por la generación de riqueza basada en capital intangible. Una de las ventajas de esta economía es que permite que las personas realicen actividades laborales con flexibilidad en términos de horarios y espacios debido a que se opera con tecnologías digitales. Actualmente el acceso a las TIC en México se ha incrementado. Esto significa que la brecha digital está desapareciendo. La brecha digital es la incapacidad que las personas tienen para acceder físicamente a una computadora habilitada para usar Internet o para pagar por ese servicio. Desde hace dos décadas algunos estudios sobre tecnología digital con perspectiva de género suponían que esta situación beneficiaría a las mujeres, pues así podrían ellas combinar el trabajo remunerado con las responsabilidades de cuidado familiar y trabajo doméstico que frecuentemente asumen. Sin embargo, varios datos empíricos sugieren que está surgiendo una desigualdad digital de género que provoca y es, al mismo tiempo, consecuencia de otras brechas de desigualdad previas. La pregunta es ¿por qué si la brecha digital se está cerrando en nuestro país, al mismo tiempo está creciendo la desigualdad digital? En general, accedemos más a la tecnología digital, pero ciertos grupos, como las mujeres, no participan plenamente ni se benefician de los modelos de negocio electrónico. Esto reproduce desigualdades previas como la pobreza y la violencia. La desigualdad digital es el resultado de limitaciones estructurales que no ofrecen las mismas oportunidades a todas las personas para para adquirir habilidades digitales, usar las aplicaciones para desarrollar sus propios intereses y beneficiarse económicamente de esa actividad. Por prejuicios de género, las mujeres son más reacias a iniciar un negocio digital que ellos; cuando ellas se deciden a iniciar un negocio digital tienen más dificultades para equilibrar la carga de trabajo doméstico con el negocio digital; y, por diversas razones, ellas no tienen una presencia directiva en los nuevos modelos de negocio digitales.

Descargar: “Economía digital y género. Análisis de políticas públicas para igualar las oportunidades de las mujeres en la economía digital”